Durante los Juegos Olímpicos celebrados en Pekín el verano pasado, atletas de la talla de Usain Bolt y Michael Phelps impactaron al mundo con sus logros y capacidades increíbles. Ante sujetos capaces de tales proezas físicas cabe preguntarse: Además de actuar sobre sus músculos y corazón, ¿el entrenamiento deportivo profesional influirá también sobre el cerebro de los atletas? La respuesta es: Sí. Un nuevo estudio muestra que la concentración de la materia gris cerebral en el tálamo bilateral de los deportistas de alto nivel es drásticamente superior a la de la persona promedio.
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