
Aunque no hace tanto tiempo que los teléfonos móviles están entre nosotros, la evolución desde los primeros terminales hasta los que podemos encontrar ahora ha sido considerable. Y el último salto, la verdadera revolución, no está en un nuevo procesador más rápido o en un diseño más o menos avanzado, si no en la aparición de las tiendas de aplicaciones que casi todas las grandes marcas han puesto en marcha, que facilitan el acceso a programas específicos y han convertido, o convertirán, a algunos teléfonos en verdaderos terminales personalizados de acuerdo a las necesidades de su usuario.
No es que instalar aplicaciones en un teléfono sea algo nuevo, ni una posibilidad abierta por estas tiendas en línea, pero su aparición ha supuesto un impulso importante y ha ayudado a popularizar la descarga y utilización de programas en usuarios que hasta hace poco se limitaban a utilizar su terminal tal y como venía de fábrica, dejando de lado muchas de las posibilidades que ofrecen las actuales plataformas de software que corren en nuestros móviles.
- Facilidad de acceso: por un lado, las tiendas facilitan el acceso al software al categorizar y agrupar en un mismo lugar opciones que antes estaban desperdigadas en las páginas de cada desarrollador, o mal organizadas y un tanto “arrinconadas” en las webs corporativas de los fabricantes de teléfonos.
- Mayor variedad: por otro, el ejemplo de Apple con su App Store ha cundido, y alternativas tan potentes como RIM con BlackBerry App World (aún no disponible en España), Google con Android Market o Nokia con su OVI Store han abierto sus tiendas (y sus brazos) a los desarrolladores, ofreciéndoles buenos rendimientos por su trabajo y favoreciendo que cada vez más y mejores aplicaciones estén disponibles en cada uno de estos sitios.
Podemos acceder en nuestro móvil a muchísimas utilidades que pueden convertir a nuestro teléfono en un verdadero ordenador, y éste si es realmente portátil, con software para cualquier cosa que se nos ocurra, desde aplicaciones para favorecer la productividad, ofimáticas, relacionadas con la comunicación o incluso juegos (juegos que no falten) para matar los ratos muertos y darle un poco de cancha a la procrastinación.
No estamos todavía en una situación ideal, en las tiendas de aparición más reciente falta algo de variedad y en todas se echa de menos mayor calidad en muchas de las aplicaciones (aunque hay verdaderas joyas para los que trabajamos en movilidad). Lo interesante es que las compañías impulsoras de estas tiendas han encontrado un modelo de negocio con el que hacer dinero, involucrando a muchos pequeños programadores que antes no podían soñar con esa visibilidad para sus productos y ofreciendo a los usuarios un abanico de posibilidades enorme que nos permite soñar con conseguir la herramienta perfecta sin necesidad de cambiar de terminal.
Más información | Ovi Store, App World y Android Market
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